Le oí decir hace unos días a Alberto Recarte que el Euro había sido un error. Pocos días después le oí decir que estamos atrapados en la Unión Monetaria y que la única solución para que España pueda reducir su desempleo es la emigración masiva.

No estoy de acuerdo.

La solución razonable es una salida temporal del Euro a menos que una integración real de los países europeo hicieran que el enorme coste de pertenecer al Euro se justificase.

El Euro fue un error y sigue siéndolo porque los principales problemas del Euro en el 2002 siguen sin corregirse: la imposibilidad de devaluar y la imposibilidad de ajustar la política monetaria a las necesidades de cada país, y de corregir esto ni siquiera se habla.

El Euro fue el principal culpable (no el único) de la burbuja inmobiliaria española, del enorme paro y del estancamiento de la economía española que se prevé por una década.

El seguir en el Euro impide que el sector exterior que es el único que puede tirar de la economía española en estos momentos lo haga con fuerza, debido a la enorme sobrevaloración que desde el punto de vista de España tiene nuestra moneda, el Euro, respecto a los países no pertenecientes a la zona Euro. España es perfectamente competitiva con la zona Euro y lo prueba el enorme superávit que tendremos este año con la Eurozona. La falta de competitividad se produce frente a la zona no Euro con la que hay un enorme déficit de comercio. Esta falta de competitividad no se resuelve bajando los salarios o bajando las cotizaciones sociales, la única manera es una devaluación por la vía de salir del Euro.

La salida del Euro es perfectamente factible y fácil técnicamente. España tiene el 20% de participación en el Banco Central Europeo, al salir del Euro el Banco Central Europeo transfiere a Banco de España el 20% de sus activos y sus pasivos y el BDE se hace cargo de ellos. Las deudas del Estado español que están denominadas en la moneda nacional (el Euro) seguirán denominadas en la nueva moneda nacional que llamaremos Peseta y que el estado español seguirá pagando.

Esta es la solución que acabará adoptándose con Grecia porque no se puede condenar a los griegos a que estén con un plan de estabilización permanente y a que no puedan utilizar el sector exterior para dinamizar su economía debido a su pertenencia al Euro. Lo de la devaluación interna es una utopía, no funciona ni en Grecia ni en España.
Esta es la solución que acabará tomándose con los países periféricos, incluyendo probablemente a Italia. No tiene sentido el condenar a España a 10 años de planes de estabilización, bajo crecimiento y caída del empleo con enorme paro sin tener la posibilidad de usar el sector exterior como motor de crecimiento.

La única alternativa a la salida del Euro digna de consideración es reforzar la integración europea. No solo con bonos europeos y un Ministerio del Tesoro europeo sino con una integración más fuerte que incluya lo siguiente: unas políticas de bienestar comunes a nivel europeo financiadas a nivel europeo, unos sindicatos a nivel europeo y una política industrial europea que promueva el establecimiento de empresas europeas en los países menos desarrollados como vía de promover el que la convergencia de economías tenga lugar porque la emigración no será suficiente.
Lo anterior implica fuertes transferencias de unos países a otros.

Recordemos, sin embargo, que hoy España está haciendo diariamente una trasferencia importante hacia Alemania. En efecto, los déficits de balanza de España están tirando con fuerza hacia abajo del Euro lo que favorece enormemente a la máquina de exportación alemana. Un marco independiente sería un 30% más fuerte que el Euro de hoy. Esto lo estamos pagando con un Euro fuertemente sobrevalorado desde el punto de vista de España.